Yo, en cambio, llevo cerca de tres años en el país y casi no había pisado la zona centro de la capital hasta la semana pasada.
Como en las anteriores ocasiones, tuve poco tiempo para visitar. El motivo del desplazamiento era laboral, por lo que no pude ver la infinidad de monumentos con los que cuenta la ciudad. Sin embargo, pude quedarme con muchas sensaciones distintas, y agridulces.
Por un lado, la belleza de los edificios, la grandeza de los monumentos, el ambiente de lujo que se respira en las calles de la zona de la Place de la Concorde y de la Place Vendôme, los coches de alta gama de los que bajan personalidades con ayuda de los cocheros, los restaurantes de... "poquico y en el centro". Un sin fin de cosas que maravillan al visitante, quien por unas horas piensa que está en una ciudad de cuento.
Un cuento con un contraste amargo cuando te das cuenta de la cantidad de gente que duerme en la calle entre los hoteles de lujo del centro de París.
En fin, de París me fui con una sensación agridulce.
Hoy no dejo fotos, pero pongo una canción francesa que me gusta mucho. Espero que os guste la letra.
Si os ha gustado, hay otra versión oficial con videoclip.
No hay comentarios:
Publicar un comentario