| Vista de l'Hôtel Dieu desde Guillotière |
Llega el verano a Lyon y se nota. Con él llegan esas noches en los que los paseos del Rhône están a rebosar de gente sobre el césped, tomando el apéro y en las gradas del Pont de la Guillotière, con alguna que otra guitarra en mano que, junto a las risas de felicidad de los allí presentes, dan ambiente a una de las zonas más embriagadoras de la ciudad. Durante el día la situación es parecida en el parque de la Tête d'Or pero, sin duda, la fuerza del río Rhône, sobre el que descansan esos peculiares barcos convertidos en concurridos bares y restaurantes, dan mayor vida a las noches lyonesas de los Quais du Rhône. En fin, anocheceres que terminan con la caída del Sol tras el Hôtel Dieu, dando paso a la sutil iluminación de la ciudad y realzando la belleza de puentes y edificios.
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| Pont d'Arc - Ardèche (foto: internet) |
Este ambiente, como decía, se reaviva con el buen tiempo. Normalmente con la llegada de la primavera. Pero ésta ha pasado este año casi sin dejar huella, pues las constantes lluvias borraron toda intención de salir a disfrutar de los paseos del Rhône. Sin embargo, estas aguas sirvieron para que el cauce del río Ardèche estuviese espectacular y poder disfrutar de un buen fin de semana haciendo piragüismo.
| Kilkenny Castle |
Por suerte, la primavera no ha venido cargada sólo de lluvias. Marine y yo hemos hecho varias escapadas en estos últimos meses. Belfast y Kilkenny en la isla de Irlanda, por ejemplo. Esta última destaca por su célebre castillo del s. XII-XIII y la capital de Irlanda del Norte, a parte de por los conflictos políticos protagonizados por la pertenencia o no a Gran Bretaña, es conocida por la creación del que fuera el mayor transatlántico del mundo, el Titanic. Además, este viaje sirvió para conocer algo más sobre la complejidad política e histórica de la isla de Irlanda.
Por cierto, a Belfast fuimos en autobús y, durante el trayecto, me llamó mucho la atención que, además de haber cientos de vacas y ovejas de cara negra por todas partes, cuando entrabas en Irlanda del Norte, sólo lo apreciabas porque de repente las limitaciones de tráfico pasaban de estar en kilómetros/hora a millas/hora. Por supuesto, una vez llegados a la estación, había que olvidarse del € y las banderas británicas aparecían por todas partes. Un viaje que me ayudó a comprender algo mejor la historia de Irlanda y confirmar sospechas sobre los irlandeses. O mejor dicho, sobre las irlandesas, que por lo general tienen un gusto, digamos, bastante peculiar por la moda, tanto en el Norte como en el sur de la isla.
| Barrio de Trastevere - Roma |
En cuanto al resto de viajes, sin contar mi particular Tour de Francia (Lyon-Reims-Paris-Le Havre-Nantes-Bordeaux-Carcassonne-Lyon) en una semana, por motivos de trabajo, quedarían por destacar los Moros y Cristianos de Elda (de los que no puedo hablar ahora porque requeriría un blog entero para poder describir el ambiente y sentimiento que se vive en estas fiestas), el concierto de David Guetta en Turín con mi amigo Peppe y el viaje a Roma.
¡Qué decir de Roma! Una ciudad para visitar y descubrir con detenimiento. Son cientos los monumentos asombrosos. Sin embargo, para mí Roma no sólo es mágica por los restos de aquel gran imperio, si no por el ambiente de algunos de sus barrios. Como, por ejemplo, el barrio de Trastevere. Barrios mediterráneos, con mucha vida y una buena gastronomía.
En fin, esta fue la primavera. ¡Ahora toca disfrutar del verano!
