viernes, 2 de marzo de 2012

1,2,3,... ¡28 meses en Lyon!

1, 2, 3,... ¡28 meses!. ¡Cuánto tiempo ha pasado, y qué rápido!

Fue el 28 de diciembre de 2009 cuando aterricé con mi hermano en Lyon. Supuestamente para hacer un Erasmus de 4 o 5 meses, y luego volver a casa. Pues bien, hoy es 2 de marzo de 2012 y aquí sigo.

Aquel día llegamos completamente perdidos, con nuestras maletas, chapurreando cuatro cosas en francés y con alojamiento para dos noches en hotel que nos reservó mi padre a última hora -qué sabios son los padres-. Y, por cierto, por si nunca lo dije aquí, qué gran persona es mi brother.

Los primeros días fueron de adaptación y de eventos. ¡Muchos eventos! Noche Vieja en un barco, empezar a oír "hablar raro" a lo gente y no entender nada, conocer a gente de otros países, Marine... En fin, ocurrieron muchas cosas muy rápido, y casi todas buenas.

Me adapté rápido a Lyon, y a vivir fuera de casa -con las cosas que ello conlleva-. Sin embargo, lo del francés me costó un poco más. De hecho si no llega a ser por la ayuda de Marine, no sé qué habría hecho.


En aquellos meses hice muchos amigos, salí mucho de fiesta -una media de 5 días por semana, aunque llegaba pronto a casa-, descubrí lo que es vivir en una ciudad donde hace frío de verdad en invierno, y donde la nieve cuaja, aprendí un idioma que a día de hoy he mejorado. Incluso más tarde aprendí a esquiar. En fin, muchas cosas nuevas.


Pero el Erasmus terminó, y aunque no escribí ninguna entrada especial -supongo por melancolía- muchas cosas  cambiaron cuando me monté en el avión de vuelta a España. Para empezar perdí poco a poco el contacto con muchos de los amigos con los que viví esta aventura, aunque a alguno de ellos volví a verlo más tarde (Pancho, el chileno, vino de visita a Elda; Jacopo, el italiano lo volví a ver en Turín; Dani, el húngaro, volvió a Lyon para ver la Fête des Lumières; y a Pablo lo he visto en Elda y Alcoy). Del resto, alguna vez hablamos por facebook, y poco más, lo cual es una pena.

De aquella época quedan pocas personas: Marine, y Gaultier -lyonnais de pura cepa-, y alguno más. Además, se acabó mi época de estudiante, y las fiestas se reducen a los fines de semana por el trabajo. Sin embargo, sigo con la misma ilusión en Lyon, una ciudad que me encanta, y que gusta mucho a mis amigos y familiares -mis padres, mi hermano y mi primo Dani- que se han atrevido a venir a visitarme. Visitas que, por cierto, se agradecen mucho más de lo que puede pensar uno.


Por cierto, en el nuevo piso que estoy ahora -el que hace 4, tras pasar por algún mini-piso-  estaría encantado de recibir todas las visitas que hagan falta (ya subiré fotos del piso un día). Además, puedo decir que hago las mejores paellas de Lyon, si no echarle un vistazo a mi primera paella (foto).


Y si venís con ganas de comer cosas diferentes, comida casera, en Lyon hay restaurantes muy, muy buenos de comida francesa, y sin un precio excesivo. O incluso comidas de otros países, como couscous, japonés, etc. Lyon es la cuna de los grandes chefs.

Bueno, para recapitular, muchas cosas han cambiado en mi vida desde aquel 28 de diciembre de 2009. ¡Incluso he visto a España ganar un Mundial! Pero hay dos cosas que no cambiarán nunca: lo mucho que quiero a mi familia y amigos, y... ¡lo buena que está la tortilla de patata (amplía la foto)!

¡Besos para todos!