viernes, 22 de noviembre de 2013

Le Beaujolais Nouveau est arrivé!

Es oficial, el frío ha llegado para quedarse. Si hace un par de semanas decía que la chaqueta todavía podía ser un mero complemento, ahora afirmo que es una necesidad imperiosa. Como lo son la bufanda, los guantes y... ¡todo aquello que sirva de abrigo!
Jardín. Invierno de 2012

A mi regreso a Lyon este miércoles, la imagen aérea previa al aterrizaje confirmaba los hechos. Un manto blanco cubría el paisaje de la Vallée du Rhône y parece que este año será la estampa habitual. De hecho, probablemente en los próximos días el jardín de casa aparecerá nevado también, tal y como ha amanecido ya hoy. No sé, me da la impresión de que se avecina un invierno frío y raro.

Aunque bueno, para raras algunas de las vivencias ocurridas la semana pasada en Dublín. O tal vez soy yo, que soy muy tradicional y me llama la atención el hecho de que en el ascensor suban tres tíos con un bazooka. Sí, sí, un BA-ZOO-KA, un cohete de esos que los tiras y...PUM, ¡explotan! No sé, tal vez soy yo el raro... 

Menos raro debería ser al menos la manifestación de chinos con la que me encontré en el barrio chino de Dublín. Sí, señores, en Dublín los chinos no sólo tienen un barrio para ellos, sino que se atreven a manifestarse. ¡Bravo por ellos! Eso sí, no se quejan quemando contenedores, ni con megáfonos, ni cantando todos al unísono con el puño en alto. Se conforman con poner una pancarta y un altavoz con una grabación en contra de las represalias del Partido Comunista Chino. 

Curiosidades de un aseo en Lyon.
En fin, lo que uno puede llegar a ver y a aprender viajando, es sorprendente. Como sorprendente, o al menos curiosas y graciosas, son las cosas que puedes encontrar en el aseo de algunas casas de Francia. Aseos que, por si nunca lo había mencionado, no son como en España pues el váter está apartado del resto del aseo. Tan apartado a veces que para lavarte las manos, es posible que tengas que cruzar el salón de la casa e ir al lavabo que el arquitecto puso en el otro lado. Un arquitecto que tal vez no pensó en el riesgo de cruzarte con alguien a quien tengas que saludar antes de llegar al lavabo (en una fiesta, por ejemplo). A veces he llegado a pensar incluso que Torrente era francés y que por eso se lavaba las manos antes de mear, por si acaso no podía luego... (lo sé, muy malo el chiste).

Esto lo cuento por si todavía no estabais al tanto y queríais saber algo más de Francia. Es bueno aprender continuamente. Yo he aprendido algo hoy. Tras casi 4 años en Lyon, a estas alturas descubro que aquí la fiesta del Beaujolais Nouveau se celebra con ganas, muchas ganas. A lo grande, con música improvisada por las calles del Vieux Lyon. No importa el frío ni que el Beaujolais (que ya es un vino peleón de por sí), tenga sólo 3 meses. No pasa nada. Este vino, frío o caliente (a veces con azúcar y trozos de naranja), en pocos minutos te hace olvidarte del frío, invitando a disfrutar un ambiente de fiesta callejera, improvisada y "convivial". Una fiesta que según parece ha calado y mucho en Japón, pues se habla de que cerca de 8 millones de botellas de este caldo se abrirán en los próximos días en el país nipón. 
Ostras durante el Beaujolais Nouveau

Desconozco cómo lo celebrarán en el país asiático, pero el resultado supongo que será el mismo que en Francia: una resaca del copón. Porque tengo claro que muchos irán mañana al trabajo con dolor de cabeza después de haber ingerido este joven vino tinto, a pesar de haber comido bien, pues los bares y restaurantes no sólo servían vino en la calle, sino también comida en plan tapas de salchichón, longanizas, patatas, crêpes, gofres y... ¡hasta ostras!. Las cuales, por cierto, no comía desde aquella paradita del verano de 2012 en la costa holandesa, de la que Roma y Wilson se empecinaron en coger todas las ostras que habían, jajaja. ¡Gran viaje aquél también!





domingo, 3 de noviembre de 2013

Otoño en el Erasmus Infinito

Llega tarde, pero llega. Empieza el mes de noviembre y el tímido frío confirma la entrada de este tardío otoño, en el que las chaquetas no eran más que un mero complemento. Lejos quedan aquellos meses de verano, en el que un Sol resplandeciente invitaba a disfrutar del Rhône y sus encantos. 


Unos meses con inquilinos varios y con visitas especiales con las que viví momentos muy buenos. Los viajes por el país galo, el hotel de los horrores, las fiestas de "maricones" con el Chori y el hermano del Moi, las coacolicas, los detallicos y los baños en la playa de Lyon, no quedarán en el olvido. Como tampoco lo harán las tardes con la perrita Laika (Mecano), la muerte de Célula, ni los Doritos para compensar las ensaladas y los mojecicos. Además, quién sabe si esta visita fue la segunda piedra para forjar un imperio. Ya se verá.

En fin, espero que disfrutaran de la estancia (que me la pegaron), tanto como disfruté yo de la visita. Gracias.

Ahora toca cambiar el chip, disfrutar del otoño y de esta ciudad que no deja de sorprenderme, pues sólo en la ciudad en la que crecieron los hermanos Lumière he visto cartel de 'No hay billetes' en el cine.

Es momento de seguir conociendo gente nueva tanto en Lyon como en Dublín, sin dejar de lado los amigos que me acompañan ya desde hace casi 4 años en este Erasmus Infinito. También es momento de plantearme nuevos retos. Mi recetario sigue ampliándose y quién sabe si algún día saldrá de aquí el nuevo Paco de Lucía...