Veinticuatro añitos cumplí el sábado. "Quien los cogiera", dicen siempre los más ancianos del lugar. Sin embargo, algunos de mis amigos (los divino's) siguen empeñándose, desde hace ya unos 6 años, en que nos hacemos viejos y que por eso a algunos se nos cae el pelo y otros se hacen gordos.

Independientemente de lo que piensen, creo que estoy en la flor de la vida. Me queda mucho por aprender, más de lo que podría enseñar, y eso me hace sentirme muy vivo cada mañana. Feliz. Mientras esté así de bien, ¡que vengan 100 cumpleaños más!
El de este año fue mucho menos multitudinario que el anterior. Lógico, pues el año anterior organicé una fiesta a la que vinieron 400 personas, de las cuales conocía a poco más de la mitad (menuda éxito tuvimos en aquella fiesta, mi socio emprendedor). Sin embargo, por casualidades de la vida, me puse el misme jersey. En fin, para celebrarlo me fui con Marine a cenar al Ninkasi, cuya cerveza de fabricación propia es de las mejores que he probado nunca. Y para la fiesta fuimos luego a casa de Josepe, donde me esperaba una buenísima tarta de frutas con velitas de esas que no se apagan nunca. Por cierto, llegamos tarde a pesar de que Marine me regaló un reloj guapísimo.
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| Marché de Noël de Lyon |
Al día siguiente, tras descansar bien toda la mañana, Marine y yo fuimos al Marché de Noël. La verdad es que me recordaba un poco al mercado de Navidad que ponen en Elda en el puente de la Constitución. Pero sólo un poco, porque en el de Lyon no te da esa sensación de los últimos años en Elda de estar en un mercadillo. Por los tipos de producto y porque los puestos son casetas de madera con algodón emulando la nieve. Sí, simulando la nieve, porque hace dos o tres días que ha subido un poco la temperatura y no nieva. Además aunque llovía, el mercado estaba lleno de gente paseando y comprando pasteles, pastas, chocolate caliente, juguetes y demás productos típicos de Navidad.
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| Luces de Navidad. Al fondo Cathédrale de Saint-Nizier. |
Este mercado es, pues, otra de las muestras de que llega la Navidad. Como lo es el alumbrado de las calles, típico de estas fechas tan señaladas.
Las luces de la calle perpendicular a la mía son las que se pueden ver en la foto, en forma de semi estrella. Molan mucho, aunque son menos impactantes que las bolas que hay en la calle paralela a esta, las cuales me recuerdan mucho a las de Idella de mis amores.
De todas formas, todo esta iluminación cambiará el miércoles, con la llegada de la Fète des Lumières (Fiesta de las luces), la cual se está preparando y se avecina impresionante por lo poco que he podido ver. Creo que le dedicaré un especial a estas fiestas.
P.D. Como regalo de cumpleaños quiero un abrigo, jaja. Como sé que vale mucho dinero, aceptaré que pinchéis en la publi, lo que no os supondrá ningún coste, y me reportará a mí para comprarme un botón por lo menos, jeje.