domingo, 28 de octubre de 2012

Welcome to Dublin

El avión ha aterrizado. Miro por la ventanilla y veo aviones con el logo de un trébol de un intenso color verde que contrasta con el gris del cielo. Podría ser la imagen de cualquier aeropuerto del mundo al que lleguen los aviones de Aer Lingus en un día de lluvia, pero las azafatas pelirrojas me confirmaron a la salida del avión lo que tanto estaba esperando: había llegado a Dublin.

En la terminal me esperaba Marine, con un cartel que decía "Lapin" (conejo en francés, pero eso es otra historia). No pude evitar la carcajada, le di un beso y fuimos a la parada de bus.

Entramos en el bus intentando pagar la suma exacta, debido a que el conductor no devuelve el cambio, y nos dirigimos al centro de la ciudad. Enseguida dos detalles más que me hicieron darme cuenta de que estaba en Irlanda, el autobus tenía dos plantas y conducía por la izquierda.

Durante el trayecto me vino a la mente por un momento la ciudad de Benidorm. Desde mi asiento del bus podía ver calles llenas de pubs, tiendas chorras y sex shops con luces de colores que me recordaron por un momento a la ciudad alicantina. Sin embargo, las casas bajitas unifamiliares sin persianas enseguida borraron de mi mente cualquier relación con ninguna ciudad del Mediterráneo. Sobretodo cuando uno veía el lugar en el que se encontraba el volante de los coches que había en los jardines de las casas.

Al bajar del bus, andamos unos metros por O'connell Street, a travesamos el río y llegamos a nuestra nueva casa. Allí estaba Cristina, nuestra compañera de piso, una simpática vallisoletana que habla un francés perfecto y que forma parte de la comunidad de españoles que buscamos labrarnos un futuro mejor recorriendo el mundo.

Tras las presentaciones fuimos a beber una buena Guinness en The Temple Bar, un típico bar irlandés que se ha convertido en un clásico para los turistas que llegan a la capital de Irlanda. De camino al pub me chocó el ambiente a Halloween que se sentía en la calle. Los viandantes paseaban con disfraces y las tiendas estaban decoradas con sangre falsa, telarañas, esqueletos y calabazas. Pero eso no fue lo que más me sorprendió, sino que en el momento de ir a pagar la cerveza en el pub, una niña vestida de bruja, con ojeras y cicatrices falsas me dijo aquello de treat or trick mientras sostenía una calabaza en la mano. Por un instante sentí la obligación de darle la cartera para no sufrir las consecuencias, jeje. Menos mal que al final todo quedó en nada, y nos sentamos a disfrutar de la cerveza. De este día poco más que contar, a parte del agradable ambiente de los pubs irlandeses, en los que puedes beber cerveza y comer "sano" al ritmo de la música que se toca en directo.

A parte de los pubs, halloween y la comida irlandesa, quería contar la buena sensación que me va dejando poco a poco esta ciudad. Parece muy acogedora, y de que tiene muchísimas cosas para descubrir. Creo que no sólo es lluvia, cerveza y tréboles, si no que también tienen un ambiente muy acogedor, parques con un césped asombrosamente perfecto en los que las hojas amarillas y rojas empiezan a caer, calles llenas de artistas, con personas venidas de todo el mundo y con culturas muy diferentes.

Poco a poco iré viviendo nuevas aventuras, iré descubriendo nuevos lugares e iré conociendo gente de todo el mundo. 

En fin, pinta bien esto, y por "pinta" no me refiero sólo al tamaño de las Guinness ;-)

sábado, 20 de octubre de 2012

Un eldense en el mundo.

Octubre de 2012. Llega el momento de cambiar de nombre al blog. Las razones son básicamente dos, que el Erasmus se acabó hace tiempo, y que Lyon dejará de ser mi ciudad de residencia. O mejor dicho, Lyon dejará de ser mi única ciudad de residencia.

Queda poco para irme a Dublín, y la maleta está sin hacer. La verdad es que no me preocupa mucho, y no es por falta de ilusión. Que la tengo, y mucha. Pero parece ser que al final llevaré menos equipaje del previsto en un principio. Dejaré muchas cosas en Lyon cuando coja el avión dirección a Irlanda. No porque no las quiera o no las vaya utilizar nunca más, sino porque las iré necesitando cada cierto tiempo. Cada vez que vuelva a Lyon, que por suerte será muy a menudo.

Sí, familia. Para decirlo más claro, viviré a caballo entre Dublín y Lyon. Bueno, más que a caballo... en avión, o en pájaro de hierro como dirían los indios americanos.

Esto va a ser una nueva etapa de mi vida, que afronto con muchísima ilusión. Mejoraré el inglés, o eso espero, y seguiré hablando francés día a día. [Ahora que lo pienso, tal vez sea normal que cada vez que voy a Elda mis amigos me digan que me atasco cuando hablo español... ;-)]. Seguiré conociendo gente de todas partes, descubriendo mundo, y aprendiendo de la vida.

De todas formas, he de reconocer que me da un poco de miedo. Pero no miedo de tipo películas de miedo de Boris Karlof (como siempre dice mi abuelo). No, otro tipo de miedo. Tal vez sea el miedo a la distancia. Por un lado, Marine estará lejos cuando yo esté en la capital del Rhône. Os aseguro que la echaré de menos. No puede ser de otra forma cuando estás acostumbrado a convivir con la persona que hace que tu vida gire como un torbellino, con mucho ruido y sentimiento. Además, alguien que cree que la expresión echar un polvo significa cagar... ¡no te puede dejar indiferente! jajaja. Por otro lado, mi familia y amigos de Elda y de Lyon estarán lejos cuando esté en Dublín. Algo que no es fácil para mi. Aun así, pensad lo bonito de ese miedo. De verdad, pensadlo detenidamente. Me siento un afortunado de tener tan buenos amigos en tantos rincones del mundo. Un afortunado por sentir este miedo.

De todas formas, las tecnologías hoy en día acercan personas, las comunicaciones son fáciles y a veces parece que os veo todos los días (¡gracias por existir, facebook!). Además, con la cantidad de vuelos baratos que hay, Easyjet os puede acercar Lyon, y Ryan... digo... Aer Lingus (casi se me escapa publicidad para los del arpa... ufff) os puede llevar a Dublín, para descubrir la magia que dicen que tiene Irlanda. Ya os contaré.

Por último, había pensado poneros una foto con mis amigos de Lyon, pero como son muchos y también quería poner fotos de mi familia y mis queridos amigos de Elda, Alicante y España, he pensado que mejor le echéis un vistazo al facebook (lo dicho, un gran invento). Dejaré sólo una foto, con la persona más importante de mi vida.

Volveré con noticias cuando llegue a Dublín. Tal vez ahora escriba más a menudo, no lo sé. Hasta entonces, paz y amor para todos.

P.D. Seguro que más de uno ha pensado que parezco el alcalde de Lyon con la nueva foto de portada, jeje.